SER MADRE TARDÍA ¡TIENE VENTAJAS!

Afortunadamente, atrás han quedado aquellas normas sociales que "presionaban" para fundar una familia antes de los 30 años. Hoy la tendencia es otra: Tener hijos cuando realmente los deseas.
 
Es una realidad que hoy las mujeres tienden a priorizar otros objetivos antes que el matrimonio o la maternidad: Estudiar una carrera, desarrollarse profesionalmente, lograr independencia económica o ser reconocida por su desempeño laboral, entre otras metas. Y es que, cada día que pasa surgen nuevos cambios sociales que ayudan a alcanzar un mayor compromiso con una misma, algo que va acompañado necesariamente de lograr cambios en la vida: El respeto por nuestros deseos, necesidades y elecciones. Un buen ejemplo es la elección de la maternidad.
 
Hoy se cuenta con más información y efectividad de los métodos anticonceptivos y, por tanto, con mayor capacidad de decisión. Así, cada vez son más las mujeres que optan por tener un hijo cuando lo desean y no cuando se espera que lo tengan. Elección que sostiene la idea de aprender a vivir la vida que quieres y no la que debes o puedes.
 
Pros y contras de la maternidad madura
Una vez que has decidido tener un hijo un poco después que otras mujeres puede que tu entorno empiece a bombardearte con mensajes negativos: Los que muestran sólo las desventajas, riesgos y miedos de tener un hijo "más tarde de lo habitual". Muchos de estos argumentos hacen énfasis en las dificultades a la hora de tener un hijo de las mujeres a partir de 35 años, (los riesgos de malformaciones o síndrome de Down son mayores, por ejemplo), lo que no hace sino aumentar los contras antes de tomar la decisión. Pero, si bien existen motivos físicos por los cuales se tiende a recomendar ser madre antes de los 35 años, cada vez existen más argumentos que no descartan la posibilidad de concebir, por primera vez o no, después de los 35 o 40 años. Y no sólo argumentos, también hay mujeres o parejas que lo eligen con toda libertad y a conciencia.
 
A las posibles complicaciones, consecuencias o dificultades esperadas después de cierta edad se les opone la existencia de una avanzada medicina preventiva que incluye el control prenatal y gestacional, estudios genéticos, métodos de diagnóstico (sin riesgo para el bebé como la ecografía y algunos más invasivos pero controlables, como la amniocentesis o la biopsia coriónica), además de un asesoramiento sobre los cambios en la vida cotidiana y modificación de hábitos para evitar riesgos.
 
Las madres maduras suelen contar con una mayor estabilidad económica y emocional
 
Es verdad que una mamá de 20 años tiene más cercanos en su memoria juegos, cuentos y canciones, tambén más energía, y, hasta puede que tema menos las primeras caídas de su bebé. Y que una madre de más edad se cansará algo más, en principio, pero seguramente tendrá más paciencia, además de contar con una vida más planificada u ordenada, o poseer cierta estabilidad emocional, tan necesaria en el embarazo, independientemente de la edad de la futura madre.
 
Ser madre después de los 35 puede ser tan maravilloso como a cualquier edad; de hecho, lo es. Basta con asumir el compromiso de cuidar tu salud, pues de ella depende la de tu bebé. Y aceptar que la edad es una realidad que determina cosas, por ejemplo que te resulte algo más difícil lograr la concepción, pues tus óvulos han envejecido. Pero están ahí, y tu deseo también. No hace falta nada más.
 
Una tendencia en alza
Las estadísticas hablan: En los últimos diez años se ha visto triplicado el número de alumbramientos por parte de mujeres con edades en torno a los 40 años. Esta propensión a la maternidad en nuevas edades es un movimiento cada vez menos especial y más natural.
Se considera que esta tendencia tiene que ver con que, pasada cierta edad, la maternidad no viene a interrumpir nada en la vida de esa mujer, con lo que la llegada de los hijos es recibida con mayor distensión y mucha menor renuncia: No hay estudios que interrumpir, las carreras están asentadas y las parejas, por lo general, son más estables.
 
Al haber alcanzado varios de sus objetivos profesionales y/o laborales, esas mujeres tienen una disponibilidad mayor y más entrega hacia la familia. Se supone, además, que hay cierta tranquilidad económica y están más seguras de sí mismas gracias a que tienen más experiencia profesional y habilidades para organizarse, que pueden aprovechar para llevar la casa y apoyar a sus hijos.
 
La mayoría de estas mujeres conviven con sus parejas. Y las que no, tienen un entorno más estable y mejor predispuesto a acompañarlas y ayudarlas en lo que necesiten.
 
A más edad más preparación
Se considera que la mejor edad para tener hijos, desde el punto de vista de la salud materna y su longevidad, es de 34 a 40 años.
Las mujeres más jóvenes son más fértiles y hábiles en sentido biológico, pero las madres mayores son más maduras y asumen menos conductas de riesgo, puesto que tienen una situación económica y emocional más estable. Además, las mujeres que aplazan la maternidad gozan de mejor salud, viven más y tienen hijos más sanos. El hecho de tener estudios y una buena situación económica hace que las oportunidades de lograr una buena atención de la salud y tomar decisiones conscientes aumenten.
En general estas mujeres han logrado unir todas sus áreas de vida: familiar, laboral y profesional.
 
Tu mejor momento
Como en todos los aspectos de tu vida, tú decides cuándo es el mejor momento para ser madre.
Tú, (y más mujeres como tú), ejerces con responsabilidad el derecho de tomarte tu tiempo, de hacer lo que deseas cuando deseas, sin prisas, simplemente cuando eres consciente; no hay mejor momento.
 
Posponer la maternidad, una ventaja
Los diferentes motivos de la demora en la maternidad suelen ser:
Laborales. Desarrollar la carrera profesional exige su tiempo y su dedicación
Emocionales. No encontrar la persona adecuada con la que compartir la experiencia es una baza en contra.
Independencia. Viajar por el mundo o tener una vida social muy activa puede ser incompatible con la atención que requiere un bebé. Una vez completada su lista de prioridades, las mujeres que deciden ser madres consideran la maternidad como una de las elecciones más positivas de su vida, porque al comparase con sus madres reconocen que, a diferencia de ellas, han podido realizarse profesionalmente y no sienten que hayan tenido que sacrificar nada por los hijos.
 
Claves para una decisión feliz
  • Asume tu responsabilidad personal en la decisión. No dejes que sean la soledad, la edad o las presiones sociales las que decidan por ti.
  • Analiza tus razones para querer tener un hijo, las tuyas propias, que son las que valen.
  • Ten en cuenta que ser madre es una opción; pero no una obligación propia de las mujeres.
  • Recuerda que criar un hijo, además de un placer intransferible, implica un trabajo muy exigente que, prácticamente, ocupará (y llenará) todo tu tiempo.
  • Evalúa si sabes adaptarte a los cambios, si te sientes capaz de renunciar, o cambiar, por un largo tiempo tus prioridades, y si valoras más dar que recibir, (aunque es seguro que recibirás mucho amor).

Replantea tu proyecto maternal si…

  • Asocias el embarazo con envejecimiento, estropear tu cuerpo, perder capacidad de seducción…
  • No quieres sacrificar tu independencia o la posibilidad de perderla te genera inquietud.
  • Te superan las situaciones difíciles, tienes excesivos miedos, inseguridades, pocas habilidades para afrontar retos o tomar decisiones.
  • No confías en ti o en tus capacidades y esto te lleva a estresarte.
  • No te consideras una persona altruista y piensas que hacer algo por alguien desinteresadamente es una molestia.
  • Crees que un hijo puede solucionar una crisis con tu pareja. Desde ahora te lo aseguramos: Eso no es así. Además, un hijo no es un instrumento para nada.

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Acerca de María Esther

Me considero buena persona, sincera y con gran sentido del humor. Suelo leer, ver y escuchar aquello de lo que puedo obtener una buena enseñanza. Me gusta informarme y aprender acerca de temas de salud y calidad de vida emocional, por eso decidí crear este blog y colocar en él ciertos artículos que considero interesantes. Estamos en esta vida para aprender a disfrutar de una experiencia humana, y creo que para aprender a ser felices tenemos que darnos cuenta de que la felicidad no es algo que se consigue desde fuera, es algo que experimentamos desde dentro. No es un destino, es la actitud con la que se viaja por la vida. Una actitud positiva, acompañada de sentido del humor y el amor que pongamos en ello serán nuestro mejor alimento para sentir felicidad.
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Una respuesta a SER MADRE TARDÍA ¡TIENE VENTAJAS!

  1. Alicia dijo:

    Yengo 36 años y no tengo pareja estable pero,si si la tengo ,que ESPERO TENERLA ,me gustaría con mayor urgencia tenerlos.¿Estoy en mi mejor momento?Muchas Gracias.
    Yo sé que sí pero espero orientaciones,consejos por medio de científicos y médicos.Muchas Gracias.

Hola, soy Mª Esther. Gracias por entrar en mi blog. En cuanto pueda conectarme responderé a tu mensaje. Saludos.

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