LA TOXICIDAD DE LAS PALABRAS

Sólo tienes un momento en las manos

Un momento real, un instante real: “Este instante”

Y nunca más tendrás un momento como este, un momento “Ya”.

O bien vives este momento, o lo dejas pasar.

¿Qué es exactamente lo que estás pensando en este momento?

Estoy segura que es un juicio.

Estás juzgando algo que está sucediendo y estás decidiendo si está bien o está mal. Da igual.

¿Qué es antes, lo que piensas, lo que sientes o lo que dices?

Es interesante este triple aspecto: ¿PALABRA-PENSAMIENTO-EMOCIÓN… EMOCIÓN-PENSAMIENTO-PALABRA,… EMOCIÓN-PALABRA-PENSAMIENTO?, ¿Dónde empieza uno y termina el tercero?

Seguramente, lo primero es LO QUE PENSAMOS, ya que los pensamientos son los que dirigen nuestra energía.

Nuestra energía está absolutamente dirigida por lo que pensamos.

Hay una energía que es la del AMOR. También está la energía de la GENEROSIDAD, del COMPAÑERISMO, de LAS CARICIAS; como existe también la energía del odio, de la rabia, del dolor, de la envidia, de la incomprensión, de la intolerancia…

Creemos que no podemos modificar lo que pensamos, que somos prisioneros de nuestra mente, de nuestro intelecto, pero eso es simplemente una CREENCIA, un PENSAMIENTO.

SÍ, PODEMOS MODIFICAR NUESTROS PENSAMIENTOS.

El pensamiento no llega a ti porque sí. Ha habido todo un proceso para que tengas, en este momento, ese pensamiento. ¿Cuál es ese proceso?, ¿qué alimenta el pensamiento?, ¿qué lo genera?: LAS EMOCIONES.

Todo aquello que te pasa en la vida se queda grabado dentro de ti como una referencia, como un código de barras; y casi siempre es a modo de escena, es algo que nos ha sucedido, una escena concreta que ha pasado en nuestra vida y que nos ha marcado.

A partir de ese código de barras, de esa referencia, sacamos conclusiones de lo que nos pasó, y eso es lo que alimentamos, un PENSAMIENTO al que convertimos en CREENCIA. Esa es, a partir de entonces, nuestra manera de vivir, nuestra forma de entender la vida.

Repito: SÍ PODEMOS MODIFICAR NUESTROS PENSAMIENTOS, pero, Para ello tienes que trabajar con las emociones, que son las que “le dan de comer”.

¿Cómo se forman las EMOCIONES?:

Por ejemplo, un momento en el que tu padre fue injusto y te gritó delante de otras personas, te echó la culpa de algo de lo que no eras responsable y tuviste que tragar con ello porque eras un niño, una niña, ya que el niño no tiene recursos, porque, (generalizando), “el niño no puede contestar”, porque te decían: “¡Niño, cállate!”, ¡Niño, cállate!, “¡Niño, cállate!”… Y te quedaste con esa emoción de INDEFENSIÓN, porque “EL NIÑO” NO SE PUEDE DEFENDER.

El niño es realmente el indefenso, no el adulto.

Aunque de adultos nos veamos algunas veces indefensos es porque estamos conectando con nuestro NIÑO, pero en realidad NO SOMOS INDEFENSOS.

 

Es sólo nuestro “NIÑO” el que se siente indefenso, es decir, la parte que nos hace regresar a la etapa en que éramos un niño y sentíamos, y pensábamos como tal.

Con esa referencia de ti tú creas un pensamiento:

“A mí se me puede gritar, se me puede insultar, infravalorar delante de la gente y yo soy además un “basurero perfecto“, porque si lo dice mi padre, que al fin y al cabo se supone que es la persona que tiene que protegerme y quererme será que es verdad”. (Eso es lo que piensa el niño).

Creamos una especie de “antena parabólica” que atrae, a modo de imán, todos los personajes que tienen una energía similar pero justo en el polo opuesto: El negativo atrae al positivo y el positivo atrae al negativo.

Es decir, tú como persona que crees que puedes ser agredida vas a atraer a tu agresor a modo de imán y el agresor se va a sentir atraído por ti, que, a largo plazo te meterás en el papel de “agredido“. Esto es totalmente energético, incluso matemático, es invisible, mágico, increíble, pero cierto.

Si una persona tiene ya desde niñ@ esta grabación, la de ser agredido, violentado, abusado, violado…Las personas que son abusadas sexualmente cuando han sido niñ@s suelen ser abusadas sexualmente cuando son adultas, por sus propias parejas; y muchas veces esas personas dicen “Es que yo, cuando conocí a mi pareja no era así…” Pero tu energía sí sabía que era así y se produjo esa unión de polos, ese imán.

Ahora vamos al pensamiento:

¿Cómo cambiar el pensamiento?… CAMBIANDO LA EMOCIONALIDAD.

Tenemos que cambiar nuestras conclusiones, y para ello tenemos que cambiar el modo de ver la primera fuente de esa conclusión, que fue el momento en el que yo fui rechazado, violentado, agredido, abusado, violado…

¿Y esto cómo se hace?:

RETOMANDO EL NIÑO, LA NIÑA QUE FUIMOS Y DÁNDOLE UNA SALIDA ABSOLUTAMENTE DISTINTA, UNA NUEVA PERSPECTIVA.

De modo que, a partir de esa nueva perspectiva, nosotros podamos CAMBIAR EL PENSAMIENTO.

 

Vamos ahora con la PALABRA:

PENSAMIENTO-EMOCIÓN-PALABRA

Las palabras tienen su propia energía: Si yo digo AMOR, no solamente lo pienso, eso tiene una energía.

Si digo “rabia”, “resentimiento”, “odio”… tienen una energía absolutamente distinta. Si digo “frustración”, eso produce en el otro un impacto negativo; si hablo de ALEGRÍA, tu energía subirá; si hablo de “tristeza”, tu energía decaerá.

Las palabras que salen de nuestra boca influyen en el ambiente que nos circunda y en las personas que están a nuestro alrededor, y son, además el producto de nuestros pensamientos, que hemos visto que eran el producto de los sentimientos. El poder de la palabra es asombroso.

Las palabras pueden intoxicar, y de hecho nos intoxican.

Cuando, por ejemplo criticamos a alguien o escuchamos una crítica destructiva, en el fondo nos sentimos responsables, incluso “sucios”. Nos sentimos mal. Eso es “toxicidad”.

El hombre no sólo se intoxica de la polución, de algunos alimentos, medicamentos, drogas… También el hombre se intoxica de las personas, de la energía de las personas y de las palabras que utilizan.

Por eso es muy importante que tengas mucho cuidado y que pongas mucha atención con la gente que te rodea: Cómo es la gente que te rodea, cómo habla la gente que te rodea… Porque te puedes enfermar literalmente.

Las palabras nos intoxican pero también nos pueden elevar. Es necesario un ejercicio de atención para empezar a tomar la decisión de utilizar las palabras que nos eleven y no que nos intoxiquen.

Si cambiamos las palabras estamos obligando a cambiar los pensamientos y estos, a su vez, están obligando a cambiar los sentimientos.

Cuando las palabras vienen de fuera, y no podemos evitarlas, ejemplo: Madre, padre, hijo, novio, marido, jefe… NO TE LAS CREAS. CADA UNO HABLA DE SÍ MISMO.

Empieza a pensar que todo lo que la otra persona está diciendo de alguien o de ti lo está diciendo de sí mismo.

Si tú haces una crítica fuera es porque tienes una crítica dentro. Si humillas a alguien fuera es porque te sientes humillado dentro y tal vez necesitas sentirte por encima de esa persona.

Te voy a dar una fórmula infalible, (y con honestidad, no es una fórmula para aprovecharse de nada, ni para enjuiciar, aleccionar o agredir verbalmente a las personas a las que veas que les ocurre esto, sino PARA APRENDER):

SI QUIERES CONOCER A UNA PERSONA DE VERDAD ESCUCHA CÓMO HABLA DE LOS DEMÁS.

CADA PERSONA EXPRESA FUERA LO QUE TIENE DENTRO.

Si una persona ataca a los demás es porque se siente atacada. Si critica es porque se siente criticada. No tiene por qué ser criticada por fuera; con ella misma le basta y le sobra. Es una especie de monólogo mental que tenemos cuando nos criticamos continuamente.

El saber esto… ¿no te produce cierta compasión?…

Críticas, insultos, desprecios, infravaloraciones… Son palabras que conllevan energía destructiva y que a la larga disminuyen nuestra energía vital.

Trata de evitar a personas que critiquen, que sean despreciativas, destructivas, hipócritas… A éstos se les nota a la legua. A un hipócrita se le ve de muy lejos.

Hay que hacer un esfuerzo por evitar estas palabras y a estas personas. Y si oyes alguna crítica destructiva de ti acuérdate:

Está hablando de él/ella. Y si lo dice positivamente también. Tú eres un espejo de esa persona.

¿Qué pasa cuando vemos que ciertas críticas hacia una persona son reales, es decir, cuando no nos las inventamos, sino que se trata de una persona miserable, que se porta mal con los demás?

Entonces podemos hacer una crítica constructiva:

UNA CRITICA CONSTRUCTIVA JAMÁS TIENE CARGA.

SI HABLAMOS DE ALGUIEN CON CARGA, CON MAL ROLLO, CON MALA ENERGÍA, ES PORQUE TIENE ALGO QUE NOSOTROS, PARA EMPEZAR ENVIDIAMOS.

Por ejemplo, podemos decir de una persona que está tranquilamente sin problemas, sin sentirse responsable de alguna situación, mientras que nosotros estamos pasando los minutos para poder ser “perfectos”.

De esa persona podemos hacer una crítica real pero sin carga haciendo una definición de la realidad.

PALABRA-PENSAMIENTO-EMOCIÓN… EMOCIÓN-PENSAMIENTO-PALABRA,… EMOCIÓN-PALABRA-PENSAMIENTO… ¿Qué es antes?…

Qué más da, en cualquier caso, TODOS, por mucho que nos pese, SOMOS ESPEJOS.

http://www.crecimientopersonal.com/ 

Anuncios

Acerca de María Esther

Me considero buena persona, sincera y con gran sentido del humor. Suelo leer, ver y escuchar aquello de lo que puedo obtener una buena enseñanza. Me gusta informarme y aprender acerca de temas de salud y calidad de vida emocional, por eso decidí crear este blog y colocar en él ciertos artículos que considero interesantes. Estamos en esta vida para aprender a disfrutar de una experiencia humana, y creo que para aprender a ser felices tenemos que darnos cuenta de que la felicidad no es algo que se consigue desde fuera, es algo que experimentamos desde dentro. No es un destino, es la actitud con la que se viaja por la vida. Una actitud positiva, acompañada de sentido del humor y el amor que pongamos en ello serán nuestro mejor alimento para sentir felicidad.
Esta entrada fue publicada en Psicología.. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a LA TOXICIDAD DE LAS PALABRAS

  1. Dama dijo:

    te iva  a escribir algo pero e quede en blanco de to

Hola, soy Mª Esther. Gracias por entrar en mi blog. En cuanto pueda conectarme responderé a tu mensaje. Saludos.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s