¿Eres diferente?

Juan Salvador Gaviota

AMANECÍA Y EL NUEVO SOL PINTABA de oro las ondas de un mar tranquilo. Un pesquero chapoteaba a un kilómetro de la costa cuando, de pronto, rasgó el aire la voz llamando a la bandada de la comida y una multitud de mil gaviotas se aglomeró para regatear y luchar por cada pizca de comida. Comenzaba otro día de ajetreo.

Pero alejado y solitario, más allá de barcas y playas, está practicando Juan Salvador Gaviota. A treinta metros de altura, bajó sus pies palmeados, alzó su pico, y se esforzó por mantener en sus alas esa dolorosa y difícil posición requerida para lograr un vuelo pausado. Aminoró su velocidad hasta que el viento no fue mas que un susurro en su cara, hasta que el océano pareció detenerse allá abajo. Entornó los ojos en feroz concentración, contuvo el aliento, forzó aquella torsión un… sólo… centímetro… más… Encrespáronse sus plumas, se atascó y cayó.

Las gaviotas, como es bien sabido, nunca se atascan, nunca se detienen.

Detenerse en medio del vuelo es para ellas vergüenza, y es deshonor.

Pero Juan Salvador Gaviota, sin avergonzarse, y al extender otra vez sus alas en aquella temblorosa y ardua torsión -parando, parando, y atascándose de nuevo-, no era un pájaro cualquiera.

La mayoría de las gaviotas no se molesta en aprender sino las normas de vuelo más elementales: como ir y volver entre playa y comida. Para la mayoría de las gaviotas, no es volar lo que importa, sino comer. Para esta gaviota, sin embargo, no era comer lo que le importaba, sino volar. Más que nada en el mundo, Juan Salvador Gaviota amaba volar.

Este modo de pensar, descubrió, no es la manera con que uno se hace popular entre los demás pájaros. Hasta sus padres se desilusionaron al ver a Juan pasarse días enteros, solo, haciendo cientos de planeos a baja altura, experimentando.

No comprendía por qué, por ejemplo, cuando volaba sobre el agua a alturas inferiores a la mitad de la envergadura de sus alas, podía quedarse en el aire más tiempo, con menos esfuerzo; y sus planeos no terminaban con el normal chapuzón al tocar sus patas en el mar, sino que dejaba tras de sí una estela plana y larga al rozar la superficie con sus patas plegadas en aerodinámico gesto contra su cuerpo. Pero fue al empezar sus aterrizajes de patas recogidas -que luego revisaba paso a paso sobre la playa- que sus padres se desanimaron aún más.

-¿Por qué, Juan, por qué? -preguntaba su madre-. ¿Por qué te resulta tan difícil ser como el resto de la bandada, Juan? ¿Por qué no dejas los vuelos rasantes a los pelícanos y a los albatros? ¿Por qué no comes? ¡Hijo, ya no eres más que hueso y plumas!

-No me importa ser hueso y plumas, mamá. Sólo pretendo saber qué puedo hacer en el aire y qué no. Nada más. Sólo deseo saberlo.

-Mira, Juan -dijo su padre, con cierta ternura-. El invierno está cerca. Habrá pocos barcos, y los peces de superficie se habrán ido a las profundidades. Si quieres estudiar, estudia sobre la comida y cómo conseguirla. Esto de volar es muy bonito, pero no puedes comerte un planeo, ¿sabes? No olvides que la razón de volar es la comida.

Juan asintió obedientemente. Durante los días sucesivos, intentó comportarse como las demás gaviotas; lo intentó de verdad, trinando y batiéndose con la bandada cerca del muelle y los pesqueros, lanzándose sobre un pedazo de pan y algún pez. Pero no le dió resultado.

Es todo inútil, pensó, y deliberadamente dejó caer una anchoa duramente disputada a una vieja y hambrienta gaviota que le perseguía. Podría estar empleando todo este tiempo en aprender a volar. ¡Había tanto que aprender!

No pasó mucho tiempo sin que Juan Salvador Gaviota saliera solo de nuevo hacia alta mar, hambriento, feliz, aprendiendo.

El tema fue la velocidad, y en una semana de prácticas había aprendido más acerca de la velocidad que la más veloz de las gaviotas.

A una altura de trescientos metros, aleteando con todas sus fuerzas, se metió en un abrupto y flameante picado hacia las olas, y aprendió por qué las gaviotas no hacen abruptos y flameantes picados. En sólo seis segundos voló a cien kilómetros por hora, velocidad a la cual el ala levantada empieza a ceder.

Podremos alzarnos sobre nuestra ignorancia,
podremos descubrirnos como criaturas de perfección…
  

A medida que se hundía, una voz hueca y extraña resonó en su interior.
No hay forma de evitarlo. Soy Gaviota. Soy limitada por naturaleza.
Si estuviese destinado a aprender tanto sobre volar, tendría por cerebro cartas de navegación

Una vez tras otra le sucedió lo mismo. A pesar de todo su cuidado, trabajando al máximo de su habilidad, perdía el control a alta velocidad.

Subía a trescientos metros. Primero con todas sus fuerzas hacia arriba, luego inclinándose, hasta lograr un picado vertical. Entonces, cada vez que trataba de mantener alzada al máximo su ala izquierda, giraba violentamente hacia ese lado, y al tratar de levantar su ala derecha para equilibrarse, entraba, como un rayo, en una descontrolada barrena.

Tenía que ser mucho más cuidadoso al levantar esa ala. Diez veces lo intentó, y las diez veces, al pasar a más de cien kilómetros por hora, terminó en un montón de plumas descontroladas, estrellándose contra el agua.

Empapado, pensó al fin que la clave debía ser mantener las alas quietas a alta velocidad; aletear, se dijo, hasta setenta por hora, y entonces dejar las alas quietas.

Lo intentó otra vez a setecientos metros de altura, descendiendo en vertical, el pico hacia abajo y las alas completamente extendidas y estables desde el momento en que pasó los setenta kilómetros por hora. Necesitó un esfuerzo tremendo, pero lo consiguió. En diez segundos, volaba como una centella sobrepasando los ciento treinta kilómetros por hora. ¡Juan había conseguido una marca mundial de velocidad para gaviotas!

Pero el triunfo duró poco. En el instante en que empezó a salir del picado, en el instante en que cambió el ángulo de sus alas, se precipitó en el mismo terrible e incontrolado desastre de antes y, a ciento treinta kilómetros por hora, el desenlace fue como una explosión de  dinamita. Juan Gaviota se desintegró y fue a estrellarse contra un mar duro como un ladrillo.

Era ya pasado el anochecer, cuando recobró el sentido, y se halló a la luz de la luna y flotando en el océano. Sus alas desgreñadas parecían lingotes de plomo, pero el fracaso le pesaba aún más sobre la espalda. Débilmente deseó que el peso fuera suficiente para arrastrarle al fondo, y así terminar con todo.

A medida que se hundía, una voz hueca y extraña resonó en su interior. No hay forma de evitarlo. Soy gaviota. Soy limitado por la naturaleza. Si estuviese destinado a aprender tanto sobre volar, tendría por cerebro cartas de navegación. Si estuviese destinado a volar a alta velocidad, tendría las alas cortas de un halcón, y comería ratones en lugar de peces. Mi padre tenía razón. Tengo que olvidar estas tonterías. Tengo que volar a casa, a la bandada, y estar contento de ser como soy: una pobre y limitada gaviota.

La voz se fue desvaneciendo y Juan se sometió. Durante la noche, el lugar para una gaviota es la playa y, desde ese momento, se prometió ser una gaviota normal. Así todo el mundo se sentiría más feliz.

Cansado se elevó de las oscuras aguas y voló hacia tierra, agradecido de lo que había aprendido sobre cómo volar a baja altura con el menor esfuerzo.

-Pero no -pensó-. Ya he terminado con esta manera de ser, he terminado con todo lo que he aprendido. Soy una gaviota como cualquier otra gaviota, y volaré como tal.

Así es que ascendió dolorosamente a treinta metros y aleteó con más fuerza luchando por llegar a la orilla.

Se encontró mejor por su decisión de ser como otro cualquiera de la bandada. Ahora no habría nada que le atara a la fuerza que le impulsaba a aprender, no habría más desafíos ni más fracasos. Le resultó grato dejar ya de pensar, y volar, en la oscuridad, hacia las luces de la playa.

¡La oscuridad!, exclamó, alarmada, la hueca voz. ¡Las gaviotas nunca vuelan en la oscuridad!

Juan no estaba alerta para escuchar. Es grato todo esto, pensó. La Luna y las luces centelleando en el agua, trazando luminosos senderos en la oscuridad, y todo tan pacífico y sereno…

¡Desciende! ¡Las gaviotas nunca vuelan en la oscuridad! ¡Si hubieras nacido para volar en la oscuridad, tendrías los ojos de búho! ¡Tendrías por cerebro cartas de navegación! ¡Tendrías las alas cortas de un halcón!

Allí, en la noche, a treinta metros de altura, Juan Salvador Gaviota parpadeó. Sus dolores, sus resoluciones, se esfumaron.

¡Alas cortas! ¡Las alas cortas de un halcón!

¡Esta es la solución! ¡Qué necio he sido! ¡No necesito más que un ala muy pequeñita, no necesito más que doblar la parte mayor de mis alas y volar sólo con los extremos! ¡Alas cortas!

Subió a setecientos metros sobre el negro mar, y sin pensar por un momento en el fracaso o en la muerte, pegó fuertemente las antealas a su cuerpo, dejó solamente los afilados extremos asomados como dagas al viento, y cayó en picado vertical.

El viento le azotó la cabeza con un bramido monstruoso. Cien kilómetros por hora, ciento treinta, ciento ochenta y aún más rápido. La tensión de las alas a doscientos kilómetros por hora no era ahora tan grande como antes a cien, y con un mínimo movimiento de los extremos de las alas aflojó gradualmente el picado y salió disparado sobre las olas, como una gris bala de cañón bajo la Luna.

Entornó sus ojos contra el viento hasta transformarlos en dos pequeñas rayas, y se regocijó. ¡A doscientos kilómetros por hora! ¡Y bajo control! ¡Si pico desde mil metros en lugar de quinientos, ¿a cuánto llegaré…?

Olvidó las recientes  resoluciones de hace un momento, arrebatadas por ese gran viento. Sin embargo, no se sentía culpable al romper las promesas que había hecho a sí mismo. Tales promesas existen solamente para las gaviotas que aceptan lo corriente. Uno que ha palpado la perfección en su aprendizaje no necesita esa clase de promesas.

Al amanecer, Juan Gaviota estaba practicando de nuevo. Desde dos mil metros los pesqueros eran puntos sobre el agua plana y azul, la Bandada de la Comida una débil nube de insignificantes motitas en circulación.

Estaba vivo, y temblaba ligeramente de gozo, orgulloso de que su miedo estuviera bajo control. Entonces, sin ceremonias, encogió sus antealas, extendió los cortos y angulosos extremos, y se precipitó directamente hacia el mar. Al pasar los dos mil metros, logró la velocidad máxima, el viento era una sólida y palpitante pared sonora contra la cual no podía avanzar con más rapidez. Ahora volaba recto hacia abajo a trescientos veinte kilómetros por hora. Tragó saliva, comprendiendo que se haría trizas si sus alas llegaban a desdoblarse a esa velocidad, y se despedazaría en un millón de partículas de gaviota. Pero la velocidad era poder, y la velocidad era gozo, y la velocidad era pura belleza.

Empezó su salida del picado a trescientos metros, los extremos de las alas batidos y borrosos en ese gigantesco viento, y en ese camino, el barco y la multitud de gaviotas se desenfocaban y crecían con la rapidez de una cometa.

No pudo parar; no sabía aún ni cómo girar a esa velocidad.

Una colisión sería la muerte instantánea.

Así es que cerró los ojos.

Sucedió entonces que esa mañana, justo después del amanecer, Juan Salvador Gaviota salió volando directamente en medio de la bandada de la comida marcando trescientos dieciocho kilómetros por hora, los ojos cerrados y en medio de un rugido de viento y plumas. La Gaviota de la Providencia le sonrió por esta vez, y nadie resultó muerto.

Cuando al fin apuntó su pico hacia el cielo azul, aun zumbaba a doscientos cuarenta kilómetros por hora. Al reducir a treinta y extender sus alas otra vez, el pesquero era una miga en el mar, mil metros más abajo.

Sólo pensó en el triunfo, ¡La velocidad máxima! ¡Una gaviota a trescientos veinte kilómetros por hora! Era un descubrimiento, el momento más grande y singular en la historia de la Bandada, y en ese momento una nueva época se abrió para Juan Gaviota. Voló hasta su solitaria área de prácticas, y doblando sus alas para un picado desde tres mil metros, se puso a trabajar en seguida para descubrir la forma de girar.

Se dio cuenta de que al mover una sola pluma del extremo de su ala una fracción de centímetro, causaba una curva suave y extensa a tremenda velocidad. Antes de haberlo aprendido, sin embargo, vio que cuando movía más de una pluma a esa velocidad, giraba como una bala de rifle. Y así fue Juan la primera gaviota de este mundo en realizar acrobacias aéreas. 

No perdió tiempo ese día en charlar con las otras gaviotas, sino que siguió volando hasta después de la puesta del sol. Descubrió el rizo, el balance lento, el balance en punta, la barrena invertida, el medio rizo invertido.

¿Quién es más responsable que una gaviota
que ha encontrado y persigue un significado,  
un fin más alto para la vida?
  

Durante mil años hemos escarbado tras las cabezas de los peces,
pero ahora tenemos una razón para vivir,
 para aprender, ¡Para ser libres!

Su único pesar no era la soledad, sino que las otras gaviotas
se negasen a creer en la gloria que les esperaba…
 

Cuando Juan volvió a la bandada ya en la playa, era totalmente de noche. Estaba mareado y rendido. No obstante, y con verdadera satisfacción, dibujó un rizo para aterrizar y una vuelta rápida justo antes de tocar tierra. Cuando sepan, pensó, lo del descubrimiento, se pondrán locos de alegría. ¡Cuánto mayor sentido tiene ahora la vida! ¡En lugar de nuestro lento y pesado ir y venir a los pesqueros, ¡hay una razón para vivir! Podremos alzarnos sobre nuestra ignorancia, podremos descubrirnos como criaturas de perfección, inteligencia y habilidad. ¡Podremos ser libres! ¡Podremos aprender a volar!

Los años venideros susurraban y resplandecían de promesas.

Las gaviotas se hallaban reunidas en Sesión de Consejo cuando Juan tocó tierra, y parecía que habían estado así reunidas durante algún tiempo. Estaban, efectivamente, esperando.

-¡Juan Salvador Gaviota! ¡Ponte al Centro! -las palabras de la gaviota mayor sonaron con la voz solemne propia de las altas ceremonias. Ponerse en el centro sólo significaba gran vergüenza o gran honor. Situarse en el centro por honor, era la forma en que se señalaba a los jefes más destacados entre las gaviotas. Por supuesto, pensó, la bandada de la comida esta mañana vio el Descubrimiento. Pero yo no quiero honores. No tengo ningún deseo de ser líder. Sólo quiero compartir lo que he encontrado, y mostrar esos nuevos horizontes que nos están esperando. Y dio un paso al frente.

-Juan Salvador Gaviota -dijo la mayor-. ¡Ponte en el centro para tu vergüenza ante la mirada de tus semejantes!

Sintió como si le hubieran golpeado con un madero. Sus rodillas empezaron a temblar, sus plumas se combaron, y le zumbaban los oídos. ¿Al Centro para deshonrarme? ¡Imposible! ¡El descubrimiento! ¡No entienden! ¡Están equivocados! ¡Están equivocados!

-Por su irresponsabilidad temeraria –entonó la voz solemne-, al violar la dignidad y la tradición de la familia de las gaviotas

Ser puesto en el centro por deshonor significaba que le expulsarían de la sociedad de las gaviotas, desterrado a una vida solitaria en los lejanos acantilados.

-Algún día, Juan Salvador Gaviota, aprenderás que la irresponsabilidad se paga. La vida es lo desconocido y lo irreconocible, salvo que hemos nacido para comer y vivir el mayor tiempo posible.

Una gaviota nunca replica al consejo de la bandada, pero la voz de Juan se hizo oír:

-¿Irresponsabilidad? ¡Hermanos míos! -gritó-. ¿Quién es más responsable que una gaviota que ha encontrado y que persigue un significado, un fin más alto para la vida? ¡Durante mil años hemos escarbado tras las cabezas de los peces, pero ahora tenemos una razón para vivir; para aprender, para descubrir; ¡para ser libres! Dadme una oportunidad, dejadme que os muestre lo que he encontrado.

La bandada parecía de piedra.

-Se ha roto la hermandad -entonaron juntas las gaviotas, y todas de acuerdo cerraron solemnemente sus oídos y le dieron la espalda.

Juan Salvador Gaviota pasó el resto de sus días solo, pero voló mucho más allá de los lejanos acantilados. Su único pesar no era su soledad, sino que las otras gaviotas se negasen a creer en la gloria que les esperaba al volar; que se negasen a abrir sus ojos y a ver.

Aprendía más cada día. Aprendió que un picado aerodinámico a alta velocidad podía ayudarle a encontrar aquel pez raro y sabroso que habitaba a tres metros bajo la superficie del océano: ya no le hicieron falta pesqueros ni pan duro para sobrevivir. Aprendió a dormir en el aire fijando una ruta durante la noche a través del viento de la costa, atravesando ciento cincuenta kilómetros de sol a sol. Con el mismo control interior, voló a través de espesas nieblas marinas y subió sobre ellas hasta cielos claros y deslumbradores… mientras las otras gaviotas yacían en tierra, sin ver más que niebla y lluvia. Aprendió a cabalgar los altos vientos tierra adentro, para regalarse allí con los más sabrosos insectos.

Lo que antes había esperado conseguir para toda la bandada, lo obtuvo ahora para si mismo; aprendió a volar y no se arrepintió del precio que había pagado. Juan Gaviota descubrió que el aburrimiento, el miedo y la ira, son las razones por las que la vida de una gaviota es tan corta, al desaparecer aquellas de su pensamiento, tuvo por cierto una vida larga y buena.

http://club.telepolis.com/jesusagrario/gaviota/juansgaviota.htm

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Acerca de María Esther

Me considero buena persona, sincera y con gran sentido del humor. Suelo leer, ver y escuchar aquello de lo que puedo obtener una buena enseñanza. Me gusta informarme y aprender acerca de temas de salud y calidad de vida emocional, por eso decidí crear este blog y colocar en él ciertos artículos que considero interesantes. Estamos en esta vida para aprender a disfrutar de una experiencia humana, y creo que para aprender a ser felices tenemos que darnos cuenta de que la felicidad no es algo que se consigue desde fuera, es algo que experimentamos desde dentro. No es un destino, es la actitud con la que se viaja por la vida. Una actitud positiva, acompañada de sentido del humor y el amor que pongamos en ello serán nuestro mejor alimento para sentir felicidad.
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19 respuestas a ¿Eres diferente?

  1. Ana £u dijo:

    Hola Ma. Esther, muy inspirador el escrito que nos has compartido; cuando nos sintamos abatidos, que la rutina nos agobia, tenemos que buscar en nuestro interior, mediante la meditación o en la forma que sea que nos sintamos más a gusto, la causa de nuestro estado de ánimo. Hay momentos en la vida en los que cada persona va despertando poco a poco a una nueva conciencia, transecendemos (que significa que tomamos conciencia de qué somos y para donde vamos). Mientras sigamos por ese camino, descubriremos las cosas buenas de la vida, estaremos más receptivos y viviremos de una mejor manera.
     
    Yo decidí ausentarme por unos días de la rutina que me estaba agobiando, necesito poner en claro mis pensamientos para estar mejor en mis sentimientos. Bien dicen que la soledad cuando es voluntaria es buena. Voy avanzando poco a poco en la espiral del universo. Empiezo a sentirme más liviana, sin tanto peso ni ataduras; empiezo a disfrutar de la libertad.
    Hace algunos días te había dejado en mi space mi dirección de correo electrónico para que me envíes lo que quieras, es godoy_analu@hotmail.com 
     
    Beso,
    Analú.
     
     

  2. luis dijo:

    hola amiga, el volver a leer a Juan salvador gaviota me a hecho una doble ilusion, primero personal, de recordar un poco porque se lucha cada dia por un dia nuevo y mejor y segundo porque encuentro una respuesta y ejemplo para mi hija, que el otro dia me decia " PAPA SE PEZ MUERTO", eso de tener que seguir la corriente, de ser como los demas, no va conmigo.
     
    Esto me lo dice mi hija cuando me compara con otros padres, porque no paso, porque la hago pensar y a sus 16 años eso la gusta muy poco, un beso y gracias

  3. luis dijo:

    pues mira, mi hija me lo dice porque estamos pendientes de lo que hace, le tenemos puesta una hora de llegada a casa, osea que tiene unas normas tanto en casa como fuera, si no realiza sus funciones y tareas tiene sus consecuencias.
    el tema es que ella quisiera que fueramos como algunos padres de sus amigas, poder salir hasta las tantas, padres que me consta que mientras que nos les complique todo vale; son cosas de la edad, nosotros somos diferentes a algunos padres, no es que ella piense que es malo pues tiene la confianza de llamarme cuando tiene un problema sea de ella o de un amig@.
     
    La confianza es lo mejor del mundo con los hijos, tantas veces como haga falta, estamos para recojer los cachitos si hace falta, pero no hay que bajar la guardia, los problemas muchas veces bienen por no poner los limites, por no ponernolos a nosotros mismos como padres
     
    Bueno, menudo rollo, de todas formas estoy con un borrador sobre el tema que a ver si sale a la luz, me falta darle el enfoque para que no parezca una agresion ni culpando a los adolescentes, un besote
     
     

  4. Estrellas Binarias dijo:

    Esther , antes de leery ponerte el comentario , por si se me corta esto , que sepas que mi pc está malito vale? ..No me has contestado alo que te envie??si el pc no me deja ahora lo haré después vale?
    Besos amiga …que bonito has puesto esto.
    estrellas-binarias.

  5. Estrellas Binarias dijo:

    Podemos llegar a donde queramos…siempre que sea desde nuestra libertad de conciencia a consciente.El tú no puedes porque tus limitaciones son éstas, no sé donde están escritas.Cada ser sabe sus limitaciones físicas pero las limitaciones del interior comienzan en el "YO PUEDO".No puedo ser gaviota porque si no DIOS me hubiese hecho con alas , no puedo vivir en las profundidades de los oceános porque no soy pez.Pero si puedo volar con las alas de mi corazón y volar en mi interior , vivir en mis oceános sin ser pez… y ser libre.Buscarse a uno mismo es ser el "YO PUEDO" y si uno puede puede ser feliz.
    Un beso amiga mía.
    estrellas-binarias.
     
    Precioso tu space ESTHER…"felicidades"

  6. luis dijo:

    hola, desde el recuerdo de lo que me cuentas del barrio de lavapies, yo vivia cerca, en la latin, en cava alta y baja, al ladito cuando se caminaba, que buenos los recuerdos de niñez, bueno recordar es bueno, pero mirar hacia delante mejor, un beso y abrazo

  7. francisco luis dijo:

    hola estherace ya vastante tiempo ke no vengo a darme una bueltecita por los spacesya no tenia tiempo para nada y los amigtos enpiezan a perderseaolo keria saludare y darte un beso y ke esperos ke todo te siga igual de vienun abrazo y tu space sige igual de entretenido ke antesyo ya lo deje un poco atras espero tener un poco de tiempo para dedicarle ael porke aora con le niño y eso puesuno empieda a rechazar cosas jeje un beso asta pronto

  8. Estrellas Binarias dijo:

    Hola esther aquí te dejo una url de pastora soler:
     http://media.101rpm.info/warner/videos/p/pastorasoler_solotu.wmv
     
    Esther yo me refiero a mis correos..no has recibido ninguno???Tu me has agregado al correo de hotmail , es que si no no te llegan y la dirreción está bien puesta.Con la bonita carta que te envié ESTHER…míralo a ver y me cuentas agregame al correo msn no porque no hay es al correo ok?
    MIra esta es de nacho cano un musical:
    http://www.hoynomepuedolevantar.com/new/musical/videos/320x180_n.wmv
     
    y esta de diego martin :
    http://www.droatlantic.com/Media/Video/DiegoMartinRaquel_Dejamever
    Bueno Esther un besito amiga.(vas a poner lista de amigos?)
    estrellas-binarias.
     
     

  9. Pilar dijo:

    Hola! me llamó mucho la atención tu espacio, tienes unas fotos preciosas y con la música que le pones… se ve la historia de una vida, al completo. Espero que dentro de unos años pueda hacer una página tan estupenda como la tuya. Un abrazo

  10. fran dijo:

    HOLA VECINA¡¡¡ me encanto encontrarme con Juan salvador gaviota … mi primer libro ¡¡¡ es un buen comienzo asi que ya tienes otro lector mas… ahhh visitare tu pueblo para las fiestas, lo que pasa es que trabajare para que esteis todos seguros por si el toro da un susto.

  11. marinye dijo:

    bonito espacio…me gusta.
     
    mariñe.

  12. Mar dijo:

    Hola Mª Esther!! Cuánto tiempo sin visitarnos, es verdad!! Me he alegrado mucho de verte en mi bahia, y de que te gustasen algunas de mis canciones. Has hecho bien en llevártelas, que para eso están, para disfrutarlas. Llevo media hora en tu espacio, y se me ha pasado sin darme cuenta. Es un placer leer todas tus entradas, y prometo volver mas a menudo, aunque como habrás apreciado..no me prodigo casi nada en mi espacio. Digamos que en mi verano "no ha lucido demasiado el sol…." y la apatía reina en mi….
    Cuidate mucho
    Un besito
     

  13. Mar dijo:

    Buenos dias!! he leido el comentario de la letra "que tal me va sin ti". Tuve la canción en el WMP durante unos dias, y la quité. Hoy la vuelvo a poner por si te quieres dar una vueltecita por mi bahia. Si te gusta, por supuesto, te la llevas.
    Un besazo y feliz fin se semana

  14. Pilar dijo:

    Hola Esther!!
    ¿Qué veo por tus fotos? una familia unida, que ha debido pasar por muuuchas etapas y una familia de la que te sientes orgullosa… a veces sientes por las imagenes que en aquellos momentos… no disfrutamos lo suficiente o nos faltó algo por hacer… pero con la nueva generación todo es posible, jeje.
    La que más me gusta es en la que estas con tu sobrina… yo también… si todo va bien… tendré una en mis brazos en Febrero jeje.
    También veo… las de la adolescencia, la facultad… a la gente no le ssuele gustar.. ponerlas en un espacio… pero a mi me encanta!! porque… me hacen ver que aún tengo la oportunidad de vivir mil cosas más, que me siento orgullosa de cada minuto vivido y me gsuta recordar a quienes se cruzaron en mi camino.
    Ya te escribiré otro ratillo, muchos besos.

  15. luis dijo:

    Que tal, solo de pasada, saber de ti y de lo que aportas en tu espacio, un beso y feliz semana

  16. Unknown dijo:

    Hola Esther k tal sigues\’
    no pude  por menos k leer el komentario  en la pagina de Luis ..
    k miedo no?  increible .. de en lo k te puedes ver envuelta
    espero k estes bien
    un besuko linda
    xao

  17. Unknown dijo:

    Hola de new Esther, para  k se vean  varios videos  o  canciones en el reproductor
    en mi space hay un apartado  k lo explika es este
    TUTORIAL PARA CREAR UNA LISTA MUSICAL (PLAYLIST) PARA EL WINDOWS MEDIA PLAYER
     
    aunke desde k hicieron kambios en el space,tener varios  videos o canciones ,hace q el reproducror tarde un pokito mas e kargar,
    t akonsejo k no lo hagas kon mas de dos
    si ves k t lias kon el tema y kieres k t lo haga eskoje lo k kieres k se vea  y  yo t lo hago  ok?
    Muxos besukoss 
    xao

  18. Estrellas Binarias dijo:

    Hola esther, ya sabes vínculos. de amistad.aunque sea crueldad mía no me gustaría que te sintieras obligada a responderme si nada que lo que sientes antes los que en estrellas_binarias escriba o trasmite, pèro he leído por ahí que algo te ha pasado , y estas ESTRELLAS-BINARIAS……..no entienden que si pueden aayudarete 
    estando..en el mismo lugar.Bueno cada cual eligue a q

  19. Mar dijo:

    Hola!! he venido a desearte una feliz semana.
    Un besazo

Hola, soy Mª Esther. Gracias por entrar en mi blog. En cuanto pueda conectarme responderé a tu mensaje. Saludos.

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