Psicología de la personalidad. (Continuación)

El Padre

Es lo que nos transmitieron nuestros padres biológicos: Nuestro estado interno de cómo yo he interiorizado el mundo. Funciona como un disco donde tenemos un repertorio de "grabaciones" de lo que se debe hacer en cada situación.

Es la responsabilidad, planificación, (tiene en cuenta el futuro).

Es el encargado de transmitir los valores, cultura, el que educa y, por lo tanto, el que premia o castiga, (puede llegar a humillar, ultrajar).

Es el que se preocupa y cuida, el que hace valer las normas, leyes, el que critica o protege, motiva o desmotiva.

Se refleja en el “yo debo” que después desemboca en culpa, estrés, ansiedad…

Es el responsable de transmitir empatía, tanto física como afectivamente.

Gracias a él podemos vivir en sociedad. Dentro de este estado del yo se puede diferenciar entre Padre Crítico o Exigente y Padre Protector.

Padre Exigente:

Lo primero que el niño empieza a escuchar (normas, órdenes, Frases estereotipadas, refranes, clisés · Órdenes · Adjetivos calificativos · prejuicios y juicios de valor…
· Ejemplos: “mira que eres tonto”, “los hombres no lloran” "Si no sabes hacer las cosas bien, no las hagas", "Hazlo así", "Eso no se hace", "Siempre", "Jamás", “No”, “Tú tienes que ser y comportarte de esta forma”,
"Lo que hace falta es", "¡Porque lo digo yo!", "Esto es ridículo", "¡infantil!", "¡No haces nunca nada bien!", etc.).

El Padre Crítico puede hacer declaraciones negativas como: "eres malo", "estúpido", "feo," "loco" "enfermo"; en resumen “estas condenado, no OK".

Un nivel muy alto de Padre Exigente nos llevaría al perfeccionismo y muy bajo al permisivismo.

Padre Protector:

Tiene un comportamiento afectivo, de protección, (“no te preocupes”). Fomenta la solidaridad.

Puede ser saludable a un nivel adecuado (“si tú te quedas con lo tuyo y yo con lo mío”).

A un nivel muy bajo es alguien distante, poco implicado.

Si es muy alto, la tendencia es asumir responsabilidades que no son nuestras, asfixia a los demás o los hace inútiles, crea dependientes. Se olvida de sus propias necesidades, fomenta comportamientos egoístas.

El Padre Nutritivo ama al Niño incondicionalmente y dice cosas como:

"yo te amo", "eres un triunfador", "eres inteligente", "eres una princesa" o "eres hermoso".

 

-Tonos de voz: En general fuerte, como puntualizando o bien envolvente…
Gestos: Apuntar con el índice, sacudir la cabeza de un lado para otro, aprobar con la cabeza, hacer un guiño, estrechar a alguien en los brazos, dar una palmada en la espalda…
Actitudes corporales: Manos sobre las caderas, mirar de arriba a bajo, cruzar los brazos sobre el pecho, meter la barbilla entre la mano, extender los brazos…
Expresiones faciales: Fruncir las cejas, expresión de simpatía o de altivez, apretar los labios, elevar las cejas, elevar los brazos al cielo…
Las miradas: Son intensas, dan miedo, envuelven o apoyan, culpabilizan o miran desde arriba…

La aceleración de la aparición del Padre puede provocar conflicto.

Al final de la segunda infancia es cuando se elegirá el tipo de persona que deseamos ser.

La tendencia hacia un lado u otro dependerá del rol de la figura paterna o materna.

 

El Adulto

Cuando se hace cargo de la personalidad el Adulto, nos comportamos de manera autónoma y pertinente a la situación aquí y ahora.  Según Freud, es el Principio de la Realidad, (el que nos pone los pies en el suelo), la Capacidad de mirar a la realidad: Analiza, mide, simplifica, sintoniza, calcula…

Coge la información que recibe del Padre y Niño para regular la personalidad. Es como el “termostato” de la personalidad.

Empieza a configurarse a partir de los 2 años. Es un estado que carece de emociones, habla siempre en primera persona, descarta el “yo no puedo”, “no sé” y sabe plantear las situaciones “qué día más bonito hace”…

Expresiones verbales: · Palabras y frases que expresan hechos, datos internos y externos. · Preguntas y respuestas con intención directa y clara. · Valoraciones objetivas basadas en datos. · Expresión de sentires auténticos relacionados con los estímulos y relaciones de la situación presente.
Ejemplos: (“Me conviene”, “no me conviene”, “me interesa, pero no me conviene”). "¿Preparado?… ¡Ahora!", "Hay demasiadas cosas para trabajar con comodidad", "¿Dónde pongo esto?", "Aquí", "¿Quién, qué, dónde, cuándo, cómo, por qué, para qué?", "¿Has tomado una decisión?", "¿Qué esperas de mi?", "¿Cuáles son los medios de que dispones?", "No estoy de acuerdo", "Esta es mi opinión, pero no es más que mi opinión", "Estas son las ventajas y los inconvenientes", "Me siento triste cuando dices eso, porque…"
Acciones: efectivas y pertinentes para resolver los problemas usando los datos de la situación.
Actitudes corporales: Relajado pero atento, cabeza derecha, mirada discreta, voz calmada, las piernas puestas en el suelo, los brazos abiertos.

 

El Niño

Es el niño o la niña que fuimos. Berne decía que "el Niño es un estado del yo que es una reliquia arcaica de un periodo temprano significativo de la vida”. Es el primero que se forma y el último que se destruye.

Dentro de él se encuentra el mundo de las emociones, afectos, risa, llanto, alegría, tristeza, rabia, miedo, ansiedad, angustia, imaginación, creatividad, curiosidad, espontaneidad, impulsividad, capacidad de jugar, las tensiones, instintos animales (de supervivencia, procreación).

Su motivación viene en base a sus deseos, hace algo porque desea hacerlo, tiene grandes apetitos: Hambre de caricias, no sólo físicas, q necesitan mucho, sino también las positivas, (“¡qué guapa eres!”), aceptación, cariño, amor, una mirada, una sonrisa… Se siente el centro del mundo. Por ejemplo, un niño diría “¡Ha salido el sol para mí”.

Es el motor de la creatividad, aquí están todas las artes.

Es un estado del yo que está siempre orientado hacia el sentimiento. Es diferente en cada persona. Cuando se hace cargo de la personalidad el Niño la persona se comporta de un modo infantil, como el niño/a que fue a una determinada edad.

Manifestaciones externas del Niño:
Expresiones: ¡Yupi!, ¡Que güay!, ¡Fantástico!, La he fastidiado, No se qué más decir, Esto funciona, ¿Vale…?, ¡Jo!, tio, Que rollo…

Tonos de voz: Variable, o retraído y débil, o brillante y excitado.
Gestos: Bufar, hacer la burla, gesticular, retorcerse las manos, rascarse, retorcerse un cabello, repiquetear en la mesa, manosear un lápiz, dibujar durante una reunión, bailar…
Sensaciones: Nerviosismo, bienestar, picor, palpitación del corazón, lágrimas, risas, rubor o palidez repentina, temblor…
Actitudes corporales: Las piernas recogidas bajo la silla, los pies en la mesa, desaliñado, desplomado, hombros contraídos, sacar el pecho, agitado, feliz, caluroso, gracioso, simpático, deprimido…
Miradas: Moviendo los ojos a derecha o a izquierda, los ojos bajados, suplicantes, sonrientes, cómplices…

 

Ej.: La madre que lleva a su hijo a urgencias porque el niño tuvo un accidente casero. Actuó como el estado del “yo” de Padre Protector, pero cuando llega a casa se desmorona y llora delante de su marido, (otra figura de afecto y protección de Padre), porque se libera de la tensión con el estado del Niño.

 

Si nuestro Niño no es acariciado, querido… se va desnutriendo, porque las caricias nutren al Niño. Si le falta esto, el Niño deja de crecer, (Ej.: Síndrome de detención del Crecimiento).

Si tiene hambre de caricias y no se le da lo suficiente se frustrará.

Para no sentirla se desactiva el Niño y funciona con el Padre y el Adulto, (no expreso, sigo acumulando frustración, depresión, ansiedad, estrés…)

Cuando el adulto está contaminado por el Niño se anteponen los deseos y las necesidades confundiéndolos con la realidad.

En el estado del yo Niño se encuentran el Niño Natural y el Niño Adaptado:

 

Niño natural: Es más autónomo. Manifiesta directamente lo que piensa, siente. Es espontáneo, curioso, intuitivo, creativo, sensual…

Se define como la tendencia espontánea del Yo Profundo, (lo que da la madre), “Expreso todo lo que tengo, lo que brota de mí”.

Pero tiene la desventaja de manifestarse también como egocéntrico, impulsivo, agresivo…

La edad típica de nuestro Niño depende de su historia infantil y de sus experiencias primeras.

Lo que es el niño si el aprendizaje no le hubiera influído.

0-3 meses: Instintos de supervivencia, succión, boqueo, (búsqueda de comida) y reflejos.

Puede tener dos emociones muy intensas: Placer, (cuando están en brazos de la madre, durante la lactancia, toca la piel o la huele, está cerca de la fuente de calor, alimentación, afecto, consuelo), y displacer, (llanto cuando tienen hambre, frío, mucho calor, dolor). Viven una incertidumbre absoluta.

Es importante que, durante el primer mes se le toque mucho al niño, que nos oiga, escuche el sonido de la voz. Se sienten serenos, a gusto.

El N. natural sigue en nosotros, tal y como nos lo formaron. Está en nuestro repertorio conductual. Cuando lo activamos no pensamos, ni razonamos, sobre todo en situaciones de peligro, (o “escapa” o queda “bloqueado”). Es peligroso en situaciones conflictivas porque responde negativamente. Sin embargo, en situaciones placenteras, por ejemplo en el “juego amoroso”, tiene que sentir. Se activa al máximo en esas situaciones.

3 meses: Aparece el “Pequeño Profesor”: El Niño logra hitos importantes. Adquiere una importante habilidad cuando se lleva los objetos a la boca. Le facilita satisfacer su curiosidad. Por esa razón no hay que pegar nunca a los niños, y menos en su etapa oral porque es donde manifiestan el placer. Conocen su entorno a través de la boca. Otra habilidad que logran es mantener la cabeza y aparece el reflejo de orientación, pueden investigar, orientan su cabeza hacia un estímulo.

Esta estructura estará dominada entonces por la curiosidad, investigar, conocer, chupar…

Va a sentir placer pero también descubrirá otras emociones como la alegría, satisfacción, risa…

Los educadores tienen tendencia a frustrar esa necesidad de curiosidad, investigación y descubrimiento. Hay que dejarles a los niños que satisfagan su deseo de curiosidad porque luego en un futuro, si no se les ofrece esa oportunidad, es cuando no quieren estudiar. No tendrán desarrollado su deseo o necesidad de aprendizaje, conocimiento y curiosidad.

¿Por qué no cambiar, por ejemplo, las botellas de limpieza en armarios que estén arriba y no abajo? De esa forma nunca los cogería un niño. Deberían guardarse en los armarios bajos objetos caseros como tupper wares. ¿Por qué no hacerlo así, puesto que el niño irá ahí para satisfacer su curiosidad? Dejemos que desarrollen su capacidad de divertirse, reírse, disfrutar.

También se encuentra en el Niño: sentido del humor, creatividad, imaginación, capacidad de jugar.

Con los 3 meses está “El pequeño profesor”, pero sigue predominando el N. N.  La indiferencia cuando el Niño se encuentra concentrado. Deben tener normas estables y consecuentes.

El niño necesita sentirse querido, valorado, seguro. Si no ha podido satisfacer sus necesidades básicas aparecerá el:

 

Niño adaptado: Está influido por los parámetros parentales. Por ejemplo, cuando le tocamos y va corriendo con sus padres, se somete, se aísla, se rebela…

Un nivel de adaptación a la vida es necesario, pero hay dos formas fundamentales de adaptación:

Niño Adaptado Sumiso (de “Someterse”): Se adapta y se somete, (“sí mamá”, “lo que tú digas”, “lo que tú quieras”). Hará lo que le dicen los demás con independencia de sus deseos o no. Suele ser retraído, tiene miedo, suele estar muy preocupado por los demás, suele tener un amigo invisible al que lleva a todas partes, busca la aprobación de los demás, lo que provocará una tendencia a la depresión (normalmente suele ir hacia atrás en vez de avanzar). Actúa en función del panorama que le rodea. En los primeros años de vida, en el entorno familiar, no saben decir “No”, y si lo dicen se culpan. Existe una dificultad en captar las propias necesidades.

Comportamientos tales como la Evasión, Postergación y el Retraimiento son de este estado.

Evadirse: Dificultades en el entorno provocan comportamientos que se reflejan en pensamientos del tipo “ojos que no ven, corazón que no siente”, así sufre menos, así huye de la realidad y los conflictos, (alcohol, drogas, internet, novelas, estructuras obsesivas, rituales, pensamiento mágico al creer en los horóscopos, tarot…), tapándolo con una falsa seguridad.

Postergar: Tengo un problema y no lo afronto, doy largas (“todavía queda para los exámenes”).

Pero cuando “me pilla el toro” pienso…”Ya para qué voy a estudiar si no me da tiempo”. Es otra manifestación de estructura infantil.

Retraerse: Me busco un caparazón, una concha, me aíslo, solitario para que no me hagan daño, exceso de racionalización, (a lo mejor es emocional, pero parece que lo quiero resolver de forma racional).

El motivo es que tengo miedo. Tener mucho mecanismo de defensa, por ejemplo, es síntoma de eso.

Niño Adaptado Rebelde: Se adapta también pero le saldrá la rebeldía en sus respuestas: negación, espíritu de contradicción. Es el que, por sistema, actúa realizando todo lo contrario, opositor constante a todo lo que se le plantea, (“de qué se trata que me opongo”, “no expreso lo mío, sino lo contrario, se trata de jorobar”). Detrás de un nivel de rebeldía muy elevado hay un Padre muy Exigente. Cuando nos intentan apretar las clavijas…, yo aprieto y piso después, cuando llego arriba porque a mí antes me pisaban. Tenderá, por eso a ser Padre Exigente si cuando de niño era Rebelde.

El Niño Rebelde busca que se le quiera. ¿Cómo lo hace?, sometiendo a los demás. Si no lo consigue se dedica a “fastidiar”. Cree que es fuerte pero es débil, lo que pasa es que así se protege.

Expresa rabia porque no sabe expresar sentimientos positivos. Es desafiante, hostil, agresivo.

En el fondo es tremendamente inseguro e infantil. Hay que decirles lo contrario de lo que les pidas. El Adulto, difícilmente puede mediar en esas batallas campales. Después viene la culpabilidad.

 

Transacciones entre dos estructuras del PAN

¿Cómo se activan los estados del yo?:

Normalmente son las situaciones las que nos lo activan.

Las transacciones se producen en el momento en que empieza a haber comunicación entre dos personas. Ej.: Relación tóxica entre padre e hijo cuando el padre actúa desde su Niño a su hijo, (que actúa desde su Padre). El padre o la madre serían eternos adolescentes.

Cuando las transacciones son paralelas hay comunicación, cuando se cruzan se corta la comunicación:

Ej.: “Ha de terminar el informe antes de irse” (de Padre a Niño).

      “Son las 20h, es mi hora de salida” (contesta con su Adulto).

O al revés:

      “¿Puedo salir antes que tengo que salir a hacer unas gestiones?” (De Niño a Padre).

      “No, su hora de salida es a las 20h” (De Adulto a Adulto).

En la Transacción cruzada tenemos sensación de ridículo. Frustración del Niño.

Cuando actuamos con nuestro auténtico Niño y nos responden con otro estado del yo, es un corte muy grande. El Niño sufre:

Ej.: “Me encantan los culebrones” (de Niño a Niño).

       “¿Dónde está tu buen gusto?” (De Adulto a Adulto).

Ej.: Esposo (desde el Padre): “Vengo cansadísimo del trabajo”.

      Mujer (desde su Padre exigente): “¡Mira que eres flojo!”

      Mujer (desde su Padre protector): “¿Te preparo un baño, cariño?”.

Ej.: “¿Qué hora es?” (De Adulto a Adulto).

      “Las doce”. (De Adulto a Adulto).

Ej.: “¿Te gusta el peinado?”. (Desde su Niño).

      “¡Ah, sí!, ¡me encanta!”. (Desde su Niño).

Ej.: Esposo (Desde su Padre Protector): “A ver si los niños necesitan algo”

     Mujer (Desde su Niño Adaptado): “¿Estás insinuando que soy mala madre?”.

      Mujer (Desde su Niño Adaptado): “¡Sólo piensas en los niños!”.

      Mujer (Desde su Niño Natural): “Déjate de niños y vamos a hacer el amor”.

 Transacciones encubiertas

Es el arte de tirar indirectas pero con “glamour”, con ironía pero sin recochineo.

Aparentemente hablamos con el Adulto pero, en realidad se habla con el Niño.

Es un pequeño engaño al Padre para no sentirnos después mal. Por ejemplo:

Mujer a esposo (Aparentemente desde el Adulto, pero con su Padre hacia Niño):

“Te has portado mal, chatín”, “Eres un animalito de esos rosado con rabito”. En el fondo le está diciendo “¡Eres un cerdo!”, pero no directamente, sino de forma encubierta.

 A veces hay que responder como en el anuncio del hipermercado en el que el niño quiere que su madre le compre algo y como ésta no accede a su deseo él responde con rabieta, pataleando, a lo que la madre se pone a su nivel respondiéndole también con su NIÑO, con la misma rabieta. El niño que la ve reacciona sorprendido. La madre se gana al crío y éste vuelve a dejar las golosinas que había cogido en su sitio.

En estos casos, como dice el slogan del anuncio:

“LA MEJOR DEFENSA ES UN BUEN ATAQUE”

 

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Acerca de María Esther

Me considero buena persona, sincera y con gran sentido del humor. Suelo leer, ver y escuchar aquello de lo que puedo obtener una buena enseñanza. Me gusta informarme y aprender acerca de temas de salud y calidad de vida emocional, por eso decidí crear este blog y colocar en él ciertos artículos que considero interesantes. Estamos en esta vida para aprender a disfrutar de una experiencia humana, y creo que para aprender a ser felices tenemos que darnos cuenta de que la felicidad no es algo que se consigue desde fuera, es algo que experimentamos desde dentro. No es un destino, es la actitud con la que se viaja por la vida. Una actitud positiva, acompañada de sentido del humor y el amor que pongamos en ello serán nuestro mejor alimento para sentir felicidad.
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