Los ojos ven, el corazón no sabe…

  El hombre siempre ha buscado un estado de satisfacción, de plenitud.

Todo lo que hace a lo largo de su existencia tiene un sólo y único objetivo:

ser feliz.

 

  Un gran pilar que constituye tan anhelada y auténtica felicidad es el amor, el cual es la entrega de uno mismo a los demás, sentirse tan atraído por el otro que sólo se desee su felicidad.

 

  Eso es amar: Entregarse libre y mutuamente.

 

  Pero el arte de amar no es “color de rosa”. Existe el sufrimiento que, de una u otra forma condiciona aquella plenitud. Este sufrimiento que no se expresa de forma corporal localizada y definida, sino que es global y difusa tiene un sentido de trascendencia y profundidad psíquica, se caracteriza por una sensación de carencia, vacío o ausencia.

 

Vivencialmente el sufrimiento es carencia.

 

Es indudable que frente al goce o satisfacción siempre existe la posibilidad de sufrimiento, incluso hay quienes piensan que este es parte del amar, o que el sufrimiento vivido se llame amor.

 

Por ello surge un gran interrogante:  ¿Será necesario sufrir para amar?.

 

Llamarse hombre o mujer y no aceptar que

el amor es la fuente de la vida

es simplemente no serlo.

 

El corazón humano fue creado para amar, pero es tan oscilante que un día, en júbilo se remonta a las nubes, y otro día herido, desciende a los abismos.

 

En consecuencia, se asume que el amor y el sufrimiento, aunque son dos conceptos diferentes, van de la mano, a tal punto que podría afirmarse que el camino hacia el amor verdadero debe estar necesariamente empedrado por obstáculos.

Anuncios

Acerca de María Esther

Me considero buena persona, sincera y con gran sentido del humor. Suelo leer, ver y escuchar aquello de lo que puedo obtener una buena enseñanza. Me gusta informarme y aprender acerca de temas de salud y calidad de vida emocional, por eso decidí crear este blog y colocar en él ciertos artículos que considero interesantes. Estamos en esta vida para aprender a disfrutar de una experiencia humana, y creo que para aprender a ser felices tenemos que darnos cuenta de que la felicidad no es algo que se consigue desde fuera, es algo que experimentamos desde dentro. No es un destino, es la actitud con la que se viaja por la vida. Una actitud positiva, acompañada de sentido del humor y el amor que pongamos en ello serán nuestro mejor alimento para sentir felicidad.
Esta entrada fue publicada en Salud y bienestar. Guarda el enlace permanente.

Hola, soy Mª Esther. Gracias por entrar en mi blog. En cuanto pueda conectarme responderé a tu mensaje. Saludos.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s